Esto es solo un mensaje de agradecimiento a todo el equipo de Oxígeme:
Hace exactamente una semana estábamos montando los sacos para comenzar esa experiencia de vida que ha supuesto el Crisol y, escucho de nuevo la música de el adagio de Albinoni y me transporto inmediatamente a cada emoción sentida, a cada rincón experimentado, a cada palabra inspirada y a cada patrón expirado. Y mi alma no puede sentirse más que agradecida por todo el amor recibido, por toda la limpia que ahí se ha producido, por el inmenso trabajo que todo el equipo habéis hecho. Y me siento enormemente agradecida de cada palo, de cada esfuerzo, de todos y cada uno de los momentos que han quedado inscritos en mi cuerpo, ayudando a salir a ese amor negativo que tanto pesa.

Y no hay palabras que expresen aquello que ahí vivimos, y sin embargo habéis conseguido que cada persona que por ahí pasa sea miembro de una experiencia de vida, que se sienta parte de ese río de la vida. Ninguna es indiferente a esa música. Todas compartimos un recorrido, nos entendemos sin palabras, nos estremecemos con los mismos sonidos, soñamos resolviendo patrones y así se ha tejido una red de consciencia tan fuerte, tan hermosa que va rellenando cada rincón del cuerpo, descorporeizando aquello que ya no vale, limpiando aquello que nos desconecta de la esencia, de la verdad, del camino.

Habéis creado un espacio de vida. Siento dentro de mi una energía, cosas que antes ni veía. Me siento a mi. Me he encontrado conmigo misma, y aunque asusta el regalo tan grande y la responsabilidad que implica, y a pesar de que aún estoy solo al principio del recorrido, sintiendo que queda todo un Crisol que integrar, ahora tengo esa guía. Por primera vez reconozco a la consciencia, siento el apoyo en hara, me estoy acercando a los miedos profundos que me paralizan el cuerpo y bloquean mi mente, soy capaz de mirar cara a cara mi sombra y siento una profunda necesidad de hacerme responsable de mi vida.

Gracias! Gracias desde el alma. Gracias desde el corazón. Gracias desde el cuerpo. Gracias desde la consciencia.

En este río de la vida por el que tengo que curar mis heridas, pedir perdón y agradecer a aquellas personas que forman o han formado parte de mi vida, no me podía quedar sin agradeceros a todas y cada una de las personas que formáis Oxígeme por tanto amor, por tanto acogimiento, por ser ejemplo del lugar en que cada quien tiene que estar, por la oportunidad de abrirme preguntas que me sigan impulsando a caminar. A Antonio, mi terapeuta, porque me has dado aquello que necesitaba en uno de los momento más difíciles de mi vida: la confianza en que yo misma podía llegar a alguna parte, la independencia necesaria para descubrirme, el sostén en cada sesión para abrirme y tantas horas de neurosis canalizada. A Elena por los grupos, por acercarme a mi cuerpo, por ayudarme a respirar y expirar mis dolores y ver mis sueños; por tu voz segura y cálida para saltar ante la vida. A todos y todas las terapeutas y monitores por haber estado sosteniendo ese espacio, haciendo posible ese encuentro, haciendo que nada falle, que cada viaje sea único, vivencial e inolvidable. Y, por supuesto, a Manuel, por haber hecho que todo esto sea posible, por su experiencia, su sabiduría, su compromiso y su entrega. Por creer en tus sueños y hacerlos realidad, porque gracias a ello muchas personas podemos soñar con ser algún día libres, con limpiar aquello que nos impide crecer.

Ahora queda mucho trabajo, pero tenemos las herramientas para buscar el rumbo, afrontar los obstáculo, caer y volver a levantar. Gracias Oxígeme por ayudarnos a construir cada día más sólida la barca y empujarnos a navegar por este río de la vida.

Mi más sincero GRACIAS