Inicié el proceso Oxígeme cuando en 1997 acudí apesadumbrada con una neurosis obsesiva, asustada y confusa. Yo no creía en la concepción arcaica de la psicología e imaginaba un calvario por el que seguramente no llegaría a superar una enfermedad que me sorprendió y de la que no entendía nada.

Por suerte conocí a Manuel Almendro que me descubrió un enfoque psicológico nuevo y me acompañó por un camino en el que vivencié con absoluta nitidez que mi trastorno era en realidad el resultado de la forma mecánica e instintiva de abordar determinados sucesos con una secuencia de pensamientos negativos aprendidos desde la infancia, y que además de llegar a conocerme pude entender lo que ocurría y llegar a desprogramar esa secuencia neurótica que a modo de posesión y de forma instintiva me impulsaba a actuar.

Con un método sencillo y preciso no sólo resolví el problema que colapsaba mi existencia sino que inicié un proceso de conocimiento desde la consciencia del que estaré eternamente agradecida, por la exactitud del proceso OXÍGEME(eso sí, con el compromiso que exige la disciplina) y la entrega y sabiduría de MANUEL ALMENDRO, artífice del proceso.