Anoche me tocó el Misterio.

Nosotros, el círculo, juntas las manos, a la luz del fuego, al son de una suave melodía, vibra.

Alzo la vista al cielo y, oh, asombro. Ella, una estrella, me muestra la danza del átomo. Surcando el cielo, gira y gira sin parar. Perfecta geometría.

Nosotros, el círculo, juntas las manos, a la luz del fuego, al son de una suave melodía, vibra.

Corro monte abajo con la seguridad que da el cuerpo, que no la razón, y ya en el atrio de la casa, digo en voz alta: ¡Os quiero!

Paredes de Escalona, 1998